martes, 22 de noviembre de 2011

CONSTANCE MARY LLOYD


         Me resulta bastante complicado escribir sobre esta gran mujer ya que en internet poco se sabe, y en cuanto a libros aún estoy esperando la traducción de la biografía recién publicada; escrita por Franny Moyle. Me estoy refiriendo a Constance Mary Llyod (1859-1898), más conocida por su apellido de casada, Wilde; efectivamente la mujer del dramaturgo Óscar Wilde. Hubo un primer intento de llegar al fondo de la personalidad de Constance, mediante una entrevista de Jerome K. Jerome para la revista To-Day. Recalco la palabra intento porque en realidad no se consiguió tal.
        A día de hoy se conocen muchas de las actividades que Constance realizó a la sombra de un genio como era su marido, así resumimos algunas: le gustaba el espiritismo y el arte; la religión (como para no en aquella época xD) y la literatura (mira! Algo en común con su marido); tocaba el piano, pintaba al óleo, fue una fotógrafa conocedora de las técnicas de ésta, hablaba francés y leía el italiano. Franca defensora del feminismo (como su marido), escribió cuentos para niños (reunidos en un solo volumen), cultivó el periodismo, implicada en diversas actividades políticas (muy extraño para la época y para ser una mujer) y además pionera en la lucha por la creación de clubes sociales única y exclusivamente para mujeres. Debo recalcar que es un gran curriculum para ser una mujer de finales del siglo XIX. Pero aún así compartía una cosa más con su marido, era rara; y por rara me refiero a que por ejemplo era una fiel defensora del “Vestido Racional”, con lo que demostraba a la sociedad su rebeldía e inconformidad. Además de ésto, la señora Wilde ingresó en la Orden Hermética del Alba Dorada (Orden Hermética del Alba Dorada, otro de sus integrantes más famosos es el célebre escritor de “Drácula”, Bram Stocker).
           A pesar de todos estos hechos y las grandes proezas que esta mujer pudo realizar a lo largo de su corta vida, su historia está marcada por su unión con el Señor Wilde y los escándalos que luego acarrearon su vida. Comencemos por el principio de los tiempos. Constance y Óscar se conocieron en 1879 en una fiesta, se casaron 5 años después cuando el irlandés ya había conquistado al pueblo londinense y la muchacha había sucumbido al talento del escritor. Ella de pelo castaño, ojos violetas y rostro perrafaelista envuelta en un amor loco decía encontrarse enamorada y feliz, aunque su hermano Otho discernía en sus opiniones ya que consideraba que Wilde no estaba enamorado de ella. La boda se convirtió en un gran espectáculo. Pero pronto, Constance empezaría a ver la misma sombra en los ojos de su marido que su hermano había observado antes. El matrimonio agobiaba al autor. Buscando su lugar se dio de bruces con los bajos fondos de Oxford, prostitutas y los antros más peligrosos eran ahora la fascinación del escritor.
                 La verdad es que queda bastante claro el hecho de que en un principio Wilde se sentía sexualmente atraído por su mujer, aunque sólo sea por el hecho de que la mujer concibió los que después serían sus dos hijos, Cyril y Vyvyan (les gustaba la “y” fijo xD). Sin embargo fue a raíz del segundo parto cuando el escritor comenzó a alejarse de su familia, sobre todo por dos grandes motivos: uno era que no hubiera sido niña y segundo la deformación que los dos partos ased a la mujer hicieron que Wilde perdiera interés por ella. Como ya comenté antes fueron muchas las cartas que la mujer escribió comentando su desolada tragedia con su marido; sobre todo a raíz del humillante juicio por ejercer la homosexualidad. El silencio con el que tenía que soportarlo. La devastadora situación le hizo tener que ocultar a sus hijos. Aunque pensando un poco y poniéndonos en su lugar, quizás lo peor de todo eso no fuera el juicio, ni la cárcel ni nada así, si no el hecho de aceptar que ella nunca había sido el amor verdadero de su marido, sino lord Alfred Douglas, un muchacho de aspecto frágil y rubio (alias Bosie).
            Se sabe además que Bosie era la antítesis de Constance ya que era egoísta, hedonista, ambicioso, etc. (se puede leer más sobre Bosie en su novela “De profundis” un texto inquietante en el que relata los errores de su vida). La persecución por la ciudad de los amantes de Wilde y de éste mismo fueron diabólicas. Todo el tema fue llevado a los tribunales por Wilde, acusando al padre de su amante por difamación (había sido su amante quien le había aconsejado que lo hiciera, craso error... /facepalm). A pesar de sus múltiples y diversos intentos por deshacerse de los cargos que lo “tachaban” de homosexual, se dio cuenta de que sus posibilidades de ganar el juicio eran nulas, así que retiró los cargos, esa misma noche era encarcelado. A pesar de la humillación por todo el proceso, su actitud resaltaba por la grandeza de su alma y la entereza de su carácter “No es prudente mostrar el corazón al mundo”. Para su desgracia el juez que lo condenó era la viva imagen de los valores de la sociedad de la época y ésta era su opinión acerca del delito de Wilde: “Tan abominable que es menester ejercer la más rigurosa contención al describirlo, pues habría que utilizar un lenguaje al que prefiero no recurrir” y “es el peor caso que he tenido que juzgar nunca”.
                A pesar de toda esta tortura, sobre todo psicológica, Constance perdonó a su marido (aunque nunca llegó a entenderlo). Él le escribió una carta a ella desde la cárcel (la única que le dejaron mandar) para pedirle perdón. Cuando éste salió de la Reading (la cárcel) no volvió a verse con su mujer (creo que con Bosie tampoco pero los comentarios son diversos) y a pesar de ella estar totalmente alejada de él cuando leyó un ejemplar de “Balada de la cárcel de Reading”, parándose sobre todo en la frase “He amado demasiado y eso es mejor que odiar”fue este el comentario que Constance hizo sobre ello “En abstracto, eso es cierto, pero el amor de que habla es antinatural, una forma de locura peor que el odio. No le guardo rencor, pero me da miedo”.

              Después de todo este ajetreo la mujer de Wilde murió de forma absurda a manos de un ginecólogo inepto. En la tumba no constaba el apellido de Wilde, ya que durante los juicios ella prefirió cambiárselo para poder evitar un poco todo aquello a sus hijos. Cuando Wilde visitó la tumba de su esposa muerta comprendió perfectamente que su apellido no figurase, comentaba que para entonces era absurdo lamentarse de todo lo ocurrido “nada hubiera podido ser de otro modo”. Aún así, alguien en 1967 añadió en la tumba “Constance: esposa de Óscar Wilde”.
             Querría añadir como anécdota que una vez cuando Wilde estaba advirtiendo a sus hijos sobre los niños traviesos que hacían llorar a sus madres, los hijos de Wilde le preguntaron a su padre que les sucedía a los padres ausentes que hacían llorar a sus madres. Curioso cuanto menos xD.
              Recalcando con lo que comenzaba esta entrada, son muy pocos los detalles que se conocen sobre esta mujer y todos los detalles sobre su tormentosa vida. Aún así he querido acercaros un poco a ella y a todo lo que se desconocía hasta ahora. No pretendo ser una pequeña wikipedia, si no simplemente contar una historia de la mejor forma posible y entretener aludiendo a un episodio de la historia. A veces nos resulta complicado comprender los actos de personas del pasado, no tenéis que comprenderlo, simplemente aceptarlo, ya que era otro momento, con otra sociedad y otra forma totalmente distinta de pensar. Espero que os guste.

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